Porque después de 8 meses, 23 días, 21 horas y 47 minutos he decidido colgar mis pinturas y guardar mi estuche para una nueva ocasión; para ese nuevo lienzo en blanco que ya está preparado para ser pintado con alegría, malos ratos y mucha, muchísima ilusión.
Cuando todo parece gris va y se pone a llover. No cae lluvia fina sino hostias como panes. Pensé que había preparado un barco fuerte pero ahora me doy cuenta que es una barca destartalada. Espero que en dos semanas brille el sol más que nunca porque es el momento de zarpar y recoger toda esa cosecha afectada, o no, con tanto pedrisco...